Visita a Bodegas Palacios Remondo
Recientemente parte del equipo de Zortziko y del Viejo Zortzi se desplazó hasta Alfaro (La Rioja), dónde se encuentra Bodegas Palacios Remondo, invitados por Álvaro Palacios factotum de esta pujante bodega y exponente de una nueva generación de enólogos españoles que está revolucionando la manera de hacer y entender el Vino. A lo largo de una jornada memorable, los sumilleres Mikel (Zortziko) y Jonathan (Viejo), Óscar, maitre y Daniel García pudieron conocer de primera mano las técnicas y opiniones de Álvaro Palacios, autor de vinos que habitan en el Olimpo de cualquiera de las numerosas clasificaciones mundiales de caldos.
Fue una jornada de trasiego constante entre viñedos y Bodega, interrumpido en primer término por un aperitivo en las propias viñas consistente en:
- Salmón Ahumado en Zortziko con mango, aceite de oliva y cebollino
- Quesos de Cantábria.
- Jamón y pan con tomate.
- Nueces
regado todo ello con vino La Vendimia.
Posteriormente, ya en las instalaciones de la Bodega, en la mesa en la que se sentaron Chelo y Álvaro Palacios, Jose Mari Garmendia, Óscar Vila, Mikel, Jonathan y Daniel Garcia se sirvió un almuerzo elaborado por Daniel y traído desde Zortziko, y que sin ánimo de ser exhaustivos consitió en:
- Chipirón de la costa envuelto en algas marinas especiadas traídas por Daniel de su reciente Viaje a Tokio.
- Ceviche de verduras de la pequeña y caprichosa huerta de Álvaro
- Copa de foie en Tempranillo, Graciano, Mazuelo, Garnacha de Herencia Remondo, La Montesa
- Ostras crocantes sobre migas (igualmente crocantes)
- Chipirón a la plancha con sal de carbón
- Pochas de Tierra de Estella con guindillas de la huerta recogidas al momento del huerto de Alvaro
- Rey en lomo asado al humo sobre sidra y dados salados de pera.
- Paletilla de cordero lechal asado a baja temperatura
- Tarta de pera caliente en pasta quebrada.
- Trufas de chocolate de Maria
Todo lo anterior acompañado de vinos de diversas cosechas de Bodegas Palacios Remondo (deliciosos) así como algunos vinos a la avanzada.
En resumen, una jornada memorable, plena de momentos gratos y también instructivos, aproximación amable y relajada al trabajo de un enólogo que dicta tendencia a través de vinos distintos y llenos de personalidad. Una jornada para recordar y que no hemos querido guardarnos. Acompañamos esta narración con algunas de las fotografías que tomó Daniel a lo largo del día.

